Siguenos en Facebook Síguenos en XSiguenos en instagramSiguenos en YouTube

En la Orinoquía y la Amazonía, el cacay comienza a ser observado más allá del aceite que tradicionalmente se obtiene de sus semillas. En el Meta, la articulación entre la Universidad de los Llanos y la empresa TACAY busca conocer qué posibilidades existen detrás de los materiales que quedan después de su procesamiento y cómo la investigación puede convertirlos en nuevas oportunidades para la agroindustria regional.

Por: Laura Daniela Rico Leguizamo

La alianza nació en el marco de la Cadena del Cacay del departamento del Meta, donde Unillanos participa como aliado científico y TACAY como actor productivo. La relación busca conectar las necesidades de quienes trabajan con esta especie en el territorio con las capacidades científicas y tecnológicas de la Universidad.

“Esta sinergia público-privada busca transformar la investigación académica en desarrollo territorial”, explica Jhon Nieto, docente líder del proceso e integrante del Grupo de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación Agroindustrial (CITIA) de Unillanos.

Para Óscar Martínez, gerente de TACAY Natural Oils, esta articulación ha permitido avanzar en diferentes herramientas y posibilidades para el sector. “Esta alianza entre la empresa privada y Unillanos nos ha permitido contar con fichas técnicas, nuevas aplicaciones, nuevos productos y un acompañamiento continuo. Gracias a la Universidad contamos con estos procesos de investigación. Yo siento que han estado muy pendientes de la cadena del cacay y ha sido muy positiva la alianza”.

El acercamiento con los diferentes actores de la cadena permitió identificar una oportunidad: mientras la producción se concentraba principalmente en la obtención del aceite, parte de la biomasa generada durante el proceso era desechada o aprovechada por debajo de su potencial. La investigación planteó entonces una nueva mirada: estudiar esos subproductos para determinar qué valor pueden tener.

Uno de ellos es la llamada torta de semillas, una fracción sólida que queda después de extraer el aceite. Para los investigadores, este material no debe entenderse únicamente como un residuo. Su composición y comportamiento pueden convertirlo en una materia prima con posibilidades de aplicación en diferentes procesos agroindustriales.

“Tras extraer el aceite queda un coproducto masivo con un potencial nutricional gigante que solía descartarse o venderse a muy bajo costo”, señala el docente.

Desde el programa de Ingeniería Agroindustrial, el reto consiste precisamente en tender un puente entre la materia prima y sus posibles aplicaciones. Para ello, el equipo estudia características que permiten conocer cómo se comporta el material y qué posibilidades tendría para ser incorporado en nuevos productos.

Los resultados abren nuevas preguntas. El siguiente paso es profundizar en aspectos como la digestibilidad, los aminoácidos esenciales, los factores antinutricionales, las características sensoriales y la vida útil, con miras a evaluar su incorporación en alimentos como panes, pastas o bebidas suplementadas.

La investigación también hace parte de una mirada más amplia sobre el aprovechamiento integral del cacay. Además de la torta de semillas, Unillanos y TACAY han explorado otros subproductos, entre ellos el sedimento generado durante el procesamiento del aceite, buscando que diferentes partes de esta especie puedan encontrar nuevos usos. Para el docente, el cacay puede llegar a convertirse en una “biorefinería regional”: una materia prima en la que no solo importa el producto principal, sino también las posibilidades que surgen de cada uno de sus componentes.

Así, la investigación desarrollada desde la región busca aportar conocimiento sobre una especie propia de la Orinoquia y la Amazonía y, al mismo tiempo, abrir caminos para que sus recursos puedan transformarse en innovación, nuevos productos y oportunidades para el sector agroindustrial.

 

Back to top